Historia

El antiguo Teatro

La noche del 24 de Enero de 1939 el antiguo Teatro Municipal (ubicado en calle 5 de Abril, actual Casa del Deporte) sucumbió ante un terremoto de 8,3 grados Richter. Ese día se estrenaba la película “El Rey sin corona”, de Joe Brown. Era una función benéfica, en ayuda al Cuerpo de Bomberos, por lo que el público llegó en masa para ver la cinta, una comedia que se convirtió en un impensado montaje de muerte y horror. Según cifras oficiales, en ese lugar murieron alrededor de 300 personas. La gran mayoría falleció a causa del aplastamiento cuando cayó la entrada (muchos iban saliendo), y el resto tras el derrumbe de la marquesina interior.

Desde sus orígenes un ambicioso proyecto

El Teatro Municipal impacta por su majestuosidad. Quienes pudieron recorrer su estructura en obra gruesa, bien saben que lo planificado a comienzos de la década de los cuarenta se hizo pensando en el renacer de una ciudad que necesitaba ponerse de pie luego de los dolorosos sucesos del terremoto de 1939.

 Los arquitectos Ricardo Müller y Enrique Cooper proyectaron el edificio. Ellos fueron los encargados de dibujar el sueño de tantos hombre y mujeres que vieron destruido su futuro. Y por lo mismo, todo tenía que ser en grande.
Hoy sabemos que el Teatro fue diseñado para albergar a tres mil personas. Y si bien la cifra de espectadores en el edificio actualmente conocido se redujo a la mitad por el diseño de butacas y otros factores, la idea original nos deja una valiosa lección, pues se gestó a partir de la concepción de una ciudad que se planifica y toma decisiones proyectándose en el tiempo.

Igualmente importante fue la decisión de las autoridades actuales (2016) de respetar la arquitectura original del espacio, ya que da cuenta de un respeto po una ciudad que se reconstruye y donde prevalece el conjunto por sobre l individualidad.

En efecto,el Teatro pudo ser un edificio individual, pero se planteó como un configurados urbano dentro de un centro cívico en torno a la plaza, que armoniza con el resto de los edificios que lo conforman y que le dan al corazón de Chillán una fisonomía única e irrepetible.

Un desafío constructivo monumental

El desarrollo de esta importante obra no estuvo excepto de complejidades técnicas. A la antigüedad del edificio hubo que sumar la falta de planos y canalización para los modernos sistemas de transferencia de datos, iluminación y climatización. El mayor logro fue terminar la Gran Sala con aforo original.

Para concluir las obras proyectadas de la década de los 40 por los arquitectos Ricardo Müller H. y Enrique Cooper, un equipo de profesionales de la municipalidad planificó las obras que finalmente fueron ejecutadas por la empresa Ingetal.